August 27
CANTO A MI MONTEVIDEO
(del libro Atesorando Recuerdos)
Este poema lo escribí cuando ya tenía hechas las maletas
para venirme a España. Quise resumir en él todo aquello que dejaba pero que no
quiero olvidar nunca.
Quiero llenarme los ojos
de los mil colores de la ciudad,
del oro cobre de sus arenas,
cuando el sol se deja caer
en el río como mar.
Los mil verdes de sus parques,
los grises de sus conventillos,
colores y olores,
música y gritos.
La cana vigilante
y el punga atento.
Quiero llenarme los ojos
con la soledad de los viejitos del Piñeyro.
Llevarme el recuerdo de las lonjas del Barrio Sur,
las caderas de negras y blancas
moviéndose cadenciosas al sonido
del repique, del chico y del piano.
Quiero llevarme el recuerdo de tu Dieciocho,
las estatuas vivientes,
delicia de los pequeños.
Aquí un bandoneón, allá un violín,
sombreros en el suelo receptores de escasos óbolos,
muy poco el premio para el pintor callejero.
Y en las esquina los malabaristas
pasan la gorra a los autos detenidos,
mientras cien chicos ofrecen lavar los parabrisas.
Quiero recordar tus plazas,
las luces permanentes en los árboles de Fabini
donde las orquestas de fin de semana
invitan a bailes improvisados.
Las cinco de la tarde vestidas de blanco
con moñas azules,
el barco pirata del Parque Rodó,
juegos por doquier, las canteras y su cascada.
Febrero de carnavales,
mientras, frente al Vilardebó, un loco
que no lo es tanto, pide una cebadura
para un mate imaginario.
No quiero olvidarme del encuentro de amigos
en la
Pasiva de Ejido, pancho y cerveza;
ni de las brasas detrás de los cristales,
invitación de El Fogón.
No quiero olvidarme de los sábados
de música y color en la Ciudad Vieja,
de los ruidos y los aromas del Mercado del Puerto,
ni del paseo de los shoppings.
Quiero recordarte vestida de gala,
la Noche de las Luces, habrá otras muchas
pero ésta es nuestra, tiene fecha, tiene su público,
y mas allá, la San Felipe y Santiago cuando nos quedamos
para aplaudir a los últimos, los que son como nosotros,
el corredor ciego, el que viene en sillas de ruedas
o el que trae la camiseta de Nacional.
El Parque Central, con historia a patria y con historia a
fútbol,
la sede de los cristales rotos, orgullo de cada triunfo;
un pueblo que se la juega y aporta a cada campaña
solidaria;
y vive sus fiestas con el corazón teñido de celeste y
blanco.
No quiero olvidar los autos embanderados en toda ocasión,
ni los festejos, ni las rencillas.
No quiero olvidar.
Atesoro en mis pupilas los mil rincones de la ciudad,
las caravanas multicolores de cien ciclistas;
el bullicio de las domas de La Rural,
y la fiesta por excelencia en el Centenario
Monumento Mundial al Fútbol.
Quiero recordar el sabor del choripán
y el aroma del asado a las brasas,
los helados de la Cigalle, y las vidrieras de Tata.
No quiero olvidarme de las baldosas rotas,
ni de los plátanos en primavera,
hoy son tesoros que llevo en el corazón
escondidos en el rincón de las cosas vividas.
graciela vera

Pasaré
Eduarda y ¿sabes? con el permiso de los demás compañeros, este recuerdo de
nuestro Montevideo es especialmente un regalo para tí
UN HONOR QUERIDA GRACIELA, EL REGALO QUE ME HAS HECHO DE TUS RECUERDOS.
GRISEL.
August 25
Gracias amiga
Regocijaste mi alma
Implícito en el mensaje
Sublimizado, viene Dios,
Entre la América del Sur
Libre vuela por la red.
Vida viene en él
Intrínsica en las letras
De la maravillosa amistad
Aunada a bella música y la
Libertad de
los sentidos.
Entre países y ciudades
De un continente hermano
Unidos por la belleza de la
poesía
Abrazado con la fuerza
del amor y la amistad
Reflejo de un suave corazón
Dominando la bondad y el amor
A través del mundo de las
letras.
Para Usted con todo respeto, en tu
acróstico reflejo el mensaje de este bello regalo que me has enviado, gracias y
fuerte abrazo.
Carlos M. Valenzuela
Quintanar
REVISTA
"PERSONAJES"
-Antes que la histoia-
Lo recibí hoy 25 de Agosto.
G.V.
Eran tiempos
infectados de soledad,
Donde la inexistencia de luz entumecía,
Unos días de interpuesta fragancia,
A mi instancia desespero en oscuridad.
Ráfagas de sueños hacían tormentas,
Durante el vaivén en cuadros de mi vida
Acciones que me traían perdida.
Grabando en mi bosque encantado,
Ríos lagrimas marchitas, pero
apareciste;
Ingresando a mi cielo color azul
celeste.
Salio el sol ahuyentado los tristes
desvaríos,
Entonces del desierto nació una flor
La amistad dio a mi vida un nuevo
color....
Estos versos son para ti
Grisel, por ese apoyo que me diste en un momento en el cual me sentía realmente
mal, muy sola y triste, navegando entre sueños rotos y cosas que no quería
ver... es un regalo de mi parte lo prepare con mucho cariño... ¡sabes que te
quiero amigaaaaaa!
